Salud y trabajo
Túnel carpiano, lumbalgia y vista cansada: cuándo son enfermedad de trabajo
Los males típicos de la oficina pueden calificarse como enfermedad de trabajo, que el IMSS paga al 100% desde el primer día. Cómo pedirlo y qué debe hacer tu empresa.
Ocho horas frente a la pantalla, el mouse siempre en la misma mano, la silla que heredaste del que se fue en 2019. El cuerpo del godín pasa factura: hormigueo en los dedos por las noches, dolor en la parte baja de la espalda y ojos que arden a las cuatro de la tarde.
Esos padecimientos tienen nombre: síndrome del túnel carpiano, lumbalgia y fatiga visual. Y cuando los causa la forma en que trabajas, por movimientos repetitivos, malas posturas o jornadas largas frente al monitor, pueden calificarse como enfermedad de trabajo, no como enfermedad general.
La diferencia importa mucho. Una enfermedad general la paga el IMSS al 60% desde el cuarto día de incapacidad. Una enfermedad de trabajo se paga al 100% de tu salario desde el primer día y, si deja una secuela permanente, da derecho a una pensión o indemnización.
Para que se reconozca, cuéntale a tu médico del IMSS a qué te dedicas, cuántas horas al día haces la misma actividad y desde cuándo empezaron los síntomas. Si sospecha que es por el trabajo, se llena el aviso para calificar una probable enfermedad de trabajo y el área de Salud en el Trabajo del IMSS dictamina.
Tu empresa también tiene obligaciones. Las normas de seguridad y salud de la STPS la obligan a prevenir los riesgos ergonómicos, y la NOM-037 extiende esas condiciones al home office: silla, mesa, iluminación y pausas adecuadas también cuentan cuando trabajas desde casa.
Mientras tanto, lo básico sí ayuda: pantalla a la altura de los ojos, muñecas rectas, pies apoyados, levantarte cada hora y la regla 20-20-20 para la vista, que es mirar algo a seis metros durante 20 segundos cada 20 minutos. No sustituyen al médico, pero tu espalda te lo va a agradecer.
Si ya te incapacitaron, calcula cuánto te debe pagar el IMSS según si es enfermedad general o riesgo de trabajo: la diferencia puede ser de casi la mitad de tu sueldo.