Confesiones godínez
Diario de un lunes cualquiera en la oficina
7:40 a.m. Despierto pensando que todavía es domingo. No lo es. Nunca lo es.
8:55 a.m. Llego a la oficina con el café ya frío porque el elevador tardó una eternidad y decidí subir siete pisos por las escaleras, por razones que a esta hora de la mañana me parecían completamente lógicas.
9:02 a.m. Primera junta del día: 'Arranque de semana'. Nadie sabe bien de qué se trata, pero todos asienten con la cabeza en los momentos correctos.
10:30 a.m. Alguien manda un correo con 'URGENTE' en el asunto. Lo reviso. No era urgente. Nunca es urgente.
11:15 a.m. Segunda junta del día, esta vez sin agenda clara. Dura cuarenta minutos. Se resuelve nada.
1:00 p.m. Hora de la comida. Alguien se robó mi yogurt del refrigerador. Otra vez. Empiezo a sospechar de la misma persona de siempre, pero no tengo pruebas, solo instinto.
2:30 p.m. Tercer café del día. El cuarto café, en realidad, pero decidí dejar de contar después del segundo porque la cifra empezaba a preocuparme.
4:00 p.m. Tercera junta del día. Esta sí tenía agenda, pero nos salimos del tema en el minuto tres y ya no regresamos.
6:10 p.m. Llega el mensaje de '¿tienes un segundo?'. Ya sabemos cómo termina esta historia.
8:30 p.m. Por fin cierro la laptop. Me doy cuenta de que no recuerdo haber comido nada después de la comida. Pido algo para cenar, me siento en el sillón, y pienso: mañana es martes. Técnicamente eso debería sentirse como un alivio. No lo es.