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Confesiones godínez

Cómo "ahorita lo reviso" se convirtió en mi personalidad

9 de febrero de 20263 min de lectura

Hubo un tiempo en que yo era una persona distinta. Alguien que decía 'claro, te lo mando en cinco minutos' y de verdad lo hacía. Esa persona murió, en algún punto entre mi tercer y mi cuarto trabajo, y en su lugar nació alguien que dice 'ahorita lo reviso' con la misma naturalidad con la que respira.

La frase tiene un poder casi mágico. No es una mentira exactamente, porque técnicamente sí lo voy a revisar. Ahorita, en el sentido godínez de la palabra, que puede significar cualquier cosa entre los próximos diez minutos y el próximo trimestre fiscal.

Lo curioso es que todos sabemos que es una frase elástica. Cuando alguien me dice 'ahorita te contesto', yo tampoco lo tomo literal. Es más bien un acuerdo tácito entre compañeros: 'reconozco tu mensaje, pero ahora mismo mi cerebro está en otra junta, en otro Excel, o directamente apagado'.

El problema es cuando esa frase se convierte en identidad. Cuando tu jefe te pregunta '¿ya revisaste lo que te mandé?' y tú, en automático, sin pensarlo, respondes 'ahorita lo reviso', aunque sepas perfectamente que ese correo lleva tres días abierto en una pestaña que ya ni te acuerdas por qué sigue ahí.

Así que aquí va mi confesión pública: no, no lo he revisado. Pero ahorita lo reviso. Lo prometo. Casi.

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